Hace mucho tiempo que no me pongo a pensar en exactamente todo lo que hago, todo lo que he hecho, y todo lo que quiero hacer, a veces la vida fluye tal y como un río aburrido, que topa con las mismas piedras, la misma marea y las mismas aguas.
Milagrosamente, puedo alardear de que tengo una memoria muy buena, incluso puedo decir que tengo recuerdos de mi primer cumpleaños, de la primera vez que vi la playa, de la primera vez que trepé un árbol, hay muchas cosas que puedo recordar y abriré un poco mi mente infantil, aquí.
Hace mucho tiempo, cuando yo tenía quizá unos 4 años, mi papá solía viajar mucho por el trabajo, afortunadamente nunca nos faltó nada, tuvimos prácticamente todo lo que queríamos en cuanto a cosas materiales, pero nos faltaban mucho mis papás, mi mamá también trabajaba, pero ella no salía tanto de viaje como mi papá, a final de cuentas, quien siempre me cuidaba era mi hermano víctor, mi hermana es mayor que él, pero normalmente se iba con sus amigas y nos dejaba a mi y a Vic solos.
Mi papá venía los fines de semana, solamente venía los sábados y a veces se quedaba hasta los Domingos, al otro día tenía que volver a viajar, por suerte sus viajes siempre eran exitosos, venía y compraba muchos juguetes y esa clase de cosas, pero mi mundo no es tan superficial y he de contar mi buen recuerdo. A mi papá le gusta mucho el rock, me enseñó como forma de vida, nunca me inculcó alguna creencia ciega por un dios, pero siempre me inculcó, que la música era importante en la vida, era una forma de calmar el alma y cualquier tragedia que te aconteciera.
Una vez mi papá compró un disco de rock nacional, él ama a bandas como the doors, o the who, black sabath, led zepellin, lynyrd skynyrd, étc; pero ésta vez compró un disco de EL TRI, y lo puso, recuerdo esa canción que decía "yo soy un chavo de onda y me late el rock & roll", si algo recuerdo de mi papá es que siempre baila (horrible) cuando escucha una buena canción de rock, cierra los ojos y abre los brazos como si fuera un avión, ni siquiera se le puede llamar bailar a eso, pero es "es un buen desahogo", ese día, debió ser un sábado, yo estaba usando mi sweter de gatos, amaba ese sweter de gatos, mi papá me cargó sobre sus hombros y apagó las luces, y se puso a bailar conmigo, de esa manera tan horriblemente peculiar. Recuerdo que me daba vueltas y se ponía a gritar y yo también gritaba.
Buenos tiempos, lo poco que convivía con mi papá era excelente, ahora mi papá ya no esta en ese trabajo y lo puedo ver más, aunque sigue viajando ya no es tan lejos ni tan frecuente.
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